El sueño comienza en una torre, la más alta del mundo, en ella la tecnología es del tipo mecánica, yo era un piloto de robots mecánicos, y fui elegido para probar el robot mecánico más grande construido, comienzo caminando por unos pasillos y unos científicos me explicaban el funcionamiento del robot, me dirigía a la cabina del robot, al llegar entre en la cabina que tenía aspecto de rueda de hámster, para hacerlo funcionar era necesario correr. Me encontraba en la plataforma de salida, el robot estaba preparado para volar con unos impulsores en sus pies, cuando estaba en la salida, grite ‘denme objetivos!’ en eso un compañero sale en uno de los robots más pequeños y desde el sale volando por la plataforma y tira unos discos al aire, en ese preciso momento me tiro con mi robot gigante al vacío desde la torre, acciono los impulsores y vuelo y me alejo de la torre, desde las manos del robot salieron unos cañones y le dispare a los discos sin dificultad, sin embargo el robot era demasiado pesado para sostenerse con los impulsores por lo que fui cayendo lentamente a la ciudad que se encontraba debajo.
En la segunda parte del sueño caigo en la ciudad, ahora es de noche y con el robot comienzo a correr a través de ella, recuerdo correr por una calle muy oscura y con el robot buscar ladrones en la oscuridad, después de todo el robot tenía unas enormes luces en los ojos, sin embargo no encontre nada, luego atravesé una plaza, en esta parte del sueño ya no había robot, solo estaba yo y comencé a andar en bicicleta a través de la ciudad, atravesé esta plaza en bicicleta, luego recorrí algunos calles y comencé a atravesar unas calles que se encontraban en un cerro (no muy empinado, solo ligeramente empinado) y en ella había una reja que no me dejaba pasar, en eso una persona me dice ‘yo te ayudo’ y abrió la reja por la que pase y cruce otra calle, hay llegue a una casa.
En la tercera parte del sueño al llegar a la casa, era cerrada, aun en la bicicleta comencé a andar en los pasillos, los pasillos eran angostos y estaban llenos de objetos propios de la casa, los pasillos daban la vuelta a la sala principal de la casa, pero para llegar a esta había que cruzarlos todos, en ella recuerdo haber esquivado algunas sillas, unas mesas, una jaula de hámster en el suelo, algunas plantas y llegar finalmente a la puerta que daba a la sala principal, la puerta era blanca y se abría de par en par, en este punto me había bajado de la bicicleta, entre y allí se encontraba una amiga sentada en la mesa de centro con los codos apoyados en las rodillas y las manos juntas, y con una sonrisa en la cara me dice ‘yo te invitare al concierto’, en lo que me alegro mucho y sonrío.
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